Empaqueta las lámparas por separado, sin las bombillas puestas

Ilustración de un paisaje

Las lámparas suelen quedar en un segundo plano durante el embalaje, mezcladas entre otros objetos, aunque en realidad requieren un poco más de cuidado que el resto del menaje de la casa. Un golpe durante el traslado puede dañar tanto la pantalla como la propia bombilla.

Lo más sencillo es retirar siempre la bombilla antes de guardar la lámpara, ya que suele ser la parte más frágil de todo el conjunto. Guardar las bombillas aparte, envueltas con cuidado, reduce mucho el riesgo de que se rompan durante el transporte.

Una caja propia para lámparas y pantallas

Las pantallas de tela o de papel se deforman con facilidad si quedan comprimidas bajo otros objetos más pesados. Por eso conviene dedicarles una caja propia, donde no tengan que soportar peso adicional durante el viaje hasta la nueva casa.

Envolver el pie de la lámpara con una toalla o una prenda de ropa ofrece una protección sencilla y evita tener que comprar materiales adicionales solo para este propósito. Los cables pueden enrollarse con cuidado y sujetarse con una simple goma.

Etiquetar la caja como frágil, y añadir una breve indicación de qué lámpara contiene cada una, ayuda especialmente cuando hay varias piezas parecidas entre sí. Así resulta mucho más fácil encontrar la correcta al momento de instalar de nuevo cada habitación.

Dedicar un poco de atención extra a las lámparas durante el embalaje evita sustos innecesarios al llegar a la nueva casa. Con las bombillas a salvo y las pantallas protegidas, todo queda listo para encenderse de nuevo sin sorpresas desagradables.

Este mismo cuidado merece aplicarse a otros objetos frágiles de la casa que no siempre se consideran delicados a primera vista, como marcos de fotos o pequeños adornos. Un poco de atención adicional en el embalaje siempre resulta más barato que reponer algo roto después.